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Malpaís de Güímar  
31-05-2004

RESERVA NATURAL ESPECIAL DEL MALPAÍS DE GÜÍMAR (T­-5) 

 “Una de las representaciones mejor conservadas de cardonal­-tabaibal de Tenerife”

Click para agrandarCaracterísticas generales: el malpaís de Güímar alberga una de las mejores muestras de cardonal-­tabaibal del archipiélago, que en el resto del sur de la isla ha sufrido un fuerte deterioro. Posee gran importancia científica, tanto por su alta tasa de endemismos, como por contar con especies amenazadas como una forma de cerraja conocida también como balillo (Atalanthus microcarpus), y un gran elenco de especies protegidas. Se trata de una estructura simple (cono y malpaís asociado) pero bien conservada y de interés geomorfológico, que constituye un hito de referencia paisajística del territorio que ocupa.

 Declaración: fue declarado por la Ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias, como paraje natural de interés nacional del Malpaís de Güímar, y reclasificado a su actual categoría por la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias.

 Otras protecciones: la reserva es por definición área de sensibilidad ecológica en toda su extensión, a efectos de lo indicado en la Ley 11/1990, de 13 de julio, de Prevención de Impacto Ecológico.

 Relación con otros espacios: ninguna.

 Isla: Tenerife                                                                

 Municipios: Güímar.

 Superficie total: 290,3 hectáreas.

 % del municipio: 2,82

 Población: ninguna.

 Usos: agrícola militar, vertidos, chabolas, pastoreo, salinas abandonadas, gran afluencia de visitantes

 Impactos: extracciones en la base de la montaña, vertidos, pistas de “cross” y de “ off-road”

 Obras e instalaciones: caminos y cultivos

 Vulnerabilidad: alta debido a su accesibilidad, atracción de visitantes y a las actividades desarrolladas en su entorno

 Click para agrandarEl Malpaís de Güímar comprende uno de los paisajes de mayor valor ecológico de Tenerife. Con una extensión superficial aproximadamente de 290,3 hectáreas; abarca un gran cono volcánico (Montaña Grande) cuya cima ronda los 276 m.s.n.m., un ma1país asociado que discurre en forma de abanico hasta el mar y una franja arenosa situada al noroeste del cono. Sus temperaturas suaves (de 19 a 20° C durante todo el año), su escasa pluviosidad (inferior a 200 litros por metro cuadrado) y su alta insolación, lo enmarcan en el denominado piso basal, cuyos límites se extienden hasta los 300 metros sobre el nivel del mar. Las adversas condiciones climáticas en las que se ubica este Espacio Natural Protegido condicionan el desa­rrollo de una vegetación de tipo matorral adaptada a la alta insolación, a la escasez de precipitaciones y al estrés salino que soportan sus costas, rocosas y recortadas.

 Este ecosistema alberga una de las mejores muestras del Cardonal-Tabaibal del Archipiélago. Su alta tasa de endemismos, la presencia de especies amenazadas y una amplia variedad de especies protegidas, le confiere una gran importancia científica.

 Dado su elevado interés ecológico, ha sido catalogado por la Ley de Espacios Naturales de Canarias como Reserva Natural Especial, preservando, de esa forma, especies animales y vegetales únicas que encuentran en este hábitat su ecosistema ideal.

 GEOLOGÍA Y GEOMORFOLOGÍA

 Al remitirnos a algunos manuales sobre vulcanismo, flora y fauna en Canarias, encontramos que el valle de Güímar posee numerosos conos volcánicos, uno de ellos situado en la parte superior, llamado Volcán de Güímar o de Las Arenas (1705), Y otros conos situados en la parte baja del Valle, próximos a la costa, entre los que destaca el denominado Montaña Grande de Güímar.

 El Valle de Güímar se considera una zona volcánica. Según algunos manuales v.g. “Historia General de las Islas Canarias”, se sabe que en el año 1705, tuvo lugar la erupción del volcán de Las Arenas. Éstas y otras erupciones son el origen de los conos volcánicos presentes en el Valle, aunque existen varias hipó­tesis sobre dicho origen.

 El volcán Montaña Grande es el que más destaca en la orografía del Municipio, por ser el de mayor elevación. Como ya se dijo anteriormente, se encuentra próximo a la costa y está delimitado por su cara noroeste por la autopista del sur y por su cara este y sureste por el malpaís, originado por el mismo y que llega hasta el mar. Los diferentes conos del Valle, (Montaña los Guirres, Montaña de Amogio, Morras del Corcho, Montaña de la Mar y dos pequeños conos localizados en el interior del malpaís), se encuadran dentro de la serie III y serie IV o reciente, según indica la clasificación geológica de los mismos. La datación sin embargo no es muy fiable debido a su lejanía en el tiempo, pero se estima que es anterior a 100.000 años, para la serie antigua y 10.000 para la reciente.

 Tras consultar el Plan Director de la Reserva, así como otros manuales sobre el Malpaís de Güímar, encontramos diferentes elementos que conforman su entorno:

1.Montaña Grande.

 2. El Malpaís.

 3. Área de Sensibilidad Ecológica (ASE).

 4. Cueva Honda.

 5. Costa.

 Todos ellos conforman la denominada Reserva Natural Especial Malpaís de Güímar.

 1. Montaña Grande.

 El origen de este cono no es otro que la acumulación sucesiva, en torno a una boca eruptiva, de material fragmentario de proyección aérea (conocido como piroclastos). Los materiales que podemos encontrar presentan distinto tamaño, y así tenemos desde cenizas y lapilli (más conocido como “picón”), hasta bombas y escorias cuyas dimensiones son considerables.

 El cráter posee un diámetro de aproximadamente 300 m y una profundidad de 50 m y antiguamente se cultivaba en su interior. Por otra parte, la montaña se caracteriza por poseer una ligera asimetría, es decir, los bordes son diferentes, uno más elevado que el otro debido a la acción del viento dominante en el momento de la erupción. Esto provocó que los materiales se fueran depositando en mayores cantidades a sotavento.

 Además “(…) en la base meridional de Montaña Grande, se han realizado algunas extracciones de picón. Hay un canal parcialmente derruido que rodea Montaña Grande”.

 2. Malpaís.

 Se trata de un campo de coladas de no más de 10.000 años de edad, en las que además podemos encontrar una gran variedad de vegetación y de elementos geomorfológicos, como cuevas, lavas “aa”, jameos y hornitos entre otros.

 Las coladas que originaron este segundo elemento no proceden, sin embargo, de este cráter sino que éstas se fueron abriendo paso a través de las fisuras que se encuentran en la base del edificio volcánico, y luego discurrieron sobre los materiales preexistentes, hasta alcanzar el mar. Estas coladas dan lugar a campos de escorias que presentan un aspecto caótico, de difícil tránsito y que se les conoce con el nombre de “malpaís”.

 Existen también zonas donde la lava fue más fluida formando, de esta manera, grandes planchas de superficie lisa o ligeramente cordada de gran vistosidad. Asociadas a este tipo de coladas se encuentra un sistema subterráneo de tubos volcánicos, que se ponen de manifiesto cuando se produce una ruptura o colapso parcial del techo que lo forman. Esta ruptura en el terreno, que deja entrever la existencia de un tubo volcánico, se conoce con el nombre de “jameo”.

 Uno de los elementos que influye de forma decisiva en la conformación del malpaís, es la presencia de los vientos alisios, que desde la cercana playa de la Entrada en EL Socorro, transportan grandes cantida­des de arena hacia la Reserva, lo cual explica algunos procesos erosivos que se dan dentro de la misma.

 3. Área de Sensibilidad Ecológica (ASE).

 Se trata de una amplia franja arenosa que cubre parte del Malpaís y atraviesa el espacio en dirección

 NE-SO. Su origen está en la Playa de El Socorro o de la Entrada, desde donde las arenas son arrastradas por el viento hacia el interior y llegan a recubrir parte de la ladera oriental de la Montaña Grande, enriqueciendo la biodiversidad del área al aumentar el número de hábitat disponibles.

Esta zona es catalogada como Área de Sensibilidad Ecológica, Ley 12/1994 de 12 de diciembre. Inclu­ye el territorio de la Reserva y se prolonga sobre los terrenos contiguos al norte de la misma.

 4. Cueva honda.

 Se origina al explosionar una burbuja de gases en el interior del tubo volcánico, y se puede apreciar incluso las salpicaduras en los bordes externos. La importancia de esta cueva, se debe a las dimensiones que posee, aproximadamente 100 m de longitud, y a las bóvedas, que sobrepasan los 5 m de altura en algunos tramos.

 5. La costa del Malpaís.

 La línea de costa se ha ido modificando a lo largo del tiempo como consecuencia de los procesos volcánicos, la acción erosiva del mar y por aumentos y descensos del nivel del mar.

 En los márgenes de la costa, podemos encontrar zonas de cantos rodados, pequeñas plataformas, rasas de escasa pendiente, zonas de charcos y alguna pequeña playa de arena blanca (también llamada “las arenitas”) de origen organógeno. El origen de las arenas blancas procede de la rotura y erosión de las conchas y otras estructuras orgánicas que se encuentran en la costa.

 Este litoral asociado al Malpaís tiene un alto valor ecológico por presentar gran cantidad de hábitat que albergan un sinfín de organismos marinos. Entre ellos, destacamos a los moluscos en la zona intermareal (zona entre mareas) y a los peces en la zona submareal (por debajo de la marea baja).

 Cabe destacar que en esta zona se produce una gran cantidad de larvas distintos organismos que son transportadas a otras zonas de la Isla (Producción de semillas).

 Desde tiempos remotos los aborígenes canarios consumían algunas especies de moluscos que eran recolectadas con facilidad durante la marea baja. Entre algunas de ellas destacan las “lapas”, los “burgados” y Los “pulpos”.

 FLORA

 Las zonas costeras de las Islas, condicionadas por un régimen especial de precipitaciones, temperaturas, humedad e insolación, facilitan el desarrollo de una vegetación adaptada a circunstancias meteorológicas adversas y que forma parte del denominado piso basal. Hasta los 300 m.s.n.m., la presencia de Tabaibas y Cardones dominan en el entorno. El Malpaís de Güímar alberga una de las mejores muestras de cardonal-tabaibal del archipiélago, que en el resto del sur de la isla ha sufrido un fuerte deterioro. Posee gran importancia científica, tanto por su alta tasa de endemismos, como por contar con especies amenazadas y un gran elenco de especies protegidas. Representa uno de los exponentes principales de este tipo de flora en las Islas, con más de cincuenta especies de plantas supe­riores asociadas al Cardonal-Tabaibal.

 Aunque difícil de determinar, pueden apreciarse cuatro hábitat vegetales dispuestos en franjas, más o menos extensas, paralelas a la costa.

 En la zona más próxima a la línea de playa, la maresía influye sobre el desarrollo de una serie de especies resistentes a la salinidad entre las que destacan la Uva de Mar (Zygophyllum fontanesii), la Barrilla (Mesembryanthemum crystallinum), el Tomillo Marino (Frankenia laevis) y la Lechuga de Mar (Astydamia latifolia). Otras como la Siempreviva (Limonium pectinatum) son de más difícil observación.

 A continuación, el tipo de sustrato y la cercanía a la costa, condicionan la presencia de Tabaibas dulces (Euphorbia balsamifera), el Romero Marino (Campylanthus salsoloides), la Magarza (Argyranthemum frutescens), el Salado (Schizogyne sericea) o el Verol (Kleinia neriifolia).

 La tercera unidad vegetal se caracteriza por las formaciones de Cardones (Euphorbia canariensis) , Orijama (Neochamaelea pulverulenta), Tabaibas amargas (Euphorbia obtusifolia) junto a otras especies como el Balillo (Atalanthus microcarpus), el Balo (Plocama pendula), el Tasaigo (Rubia fructicosa) o el Cardoncillo (Ceropegia fusca).

 La banda arenosa que invade parte del Malpaís desde la playa de la Hondura alberga una formación pseudo-esteparia entre las que destacan las gramíneas. Son frecuentes los Cerrillos (Hyparrhenia hirta), Panascos (Cenchrus ciliaris), Panasquillos (Tricholaena teneriffae), Corazoncillos (Lotus sessilifolius), así como pequeñas comunidades de Balos (Plocama pendula).

 En las zonas más elevadas del terreno y expuestas a los vientos cargados de humedad que proceden del Noreste se pueden encontrar formaciones de líquenes asociadas a los campos de lavas recientes. Asimis­mo, los musgos y helechos pueblan las grietas y depresiones sombreadas, destacando, por su abundancia, la población de helechos (Asplenium hemionitis) en el jameo de Cueva Honda.

 FAUNA

 Como el resto de los ecosistemas insulares, el Malpaís de Güímar se destaca por albergar en sus domi­nios una variada representación de invertebrados.

 Vertebrados

 Aunque suelen ser relativamente escasos, al tener mayor apariencia, son más conocidos que los inverte­brados. Entre ellos, los reptiles están representados por tres especies endémicas: los Lagartos (Gallotia galloti), Perenquenes (Tarentola deladandii) y Lisas (Chalcides viridanus), éstos últi­mos más difíciles de observar.

 Las aves representan el grupo más numeroso de vertebrados, con una quincena de especies nidificantes. Destacan el Caminero (Anthus berthelotii), la Curruca tomillera (Sylvia conspicillata), el Pájaro moro (Bucanetes githaginea), el Cernícalo (Falco tinnunculus), el Búho chico (Asio  otus) , la Tórtola (Streptopelia turtur), la Abubilla (Upupa epops) y algunas parejas de Pardela cenicienta (Calonectris diomedea) que nidifican en tubos volcánicos de este enclave natural.

 Invertebrados

 El grupo de insectos es uno de los más importantes y está constituido por más de un centenar de especies, en su mayoría endémicas de Canarias. Los insectos más característicos están asociados a las partes muertas de Cardones y Tabaibas, donde se desarrollan multitud de larvas de escarabajo longicornio, gorgojos, mariposas, etc., así como los vinculados a las cavidades subterráneas. Éstos manifiestan modi­ficaciones anatómicas destinadas a la adaptación en un medio carente de luz, como la pérdida de colora­ción o visión o el alargamiento de los apéndices (patas y antenas). La Cucaracha ciega (Loboptera) y la Araña (Schizomus portoricensis) son una buena muestra de ello.

 Por otro lado, hay que tener en cuenta los invertebrados de la zona litoral, que por su abundancia y diversidad, son de gran importancia dentro de este Ecosistema. En este sentido hay que destacar el grupo de los moluscos, ya que por un lado, presenta una elevada riqueza de especies que son fácilmente obser­vables durante la bajamar, y por otro, presentan una zonación específica en altura, desde donde llega el spray marino (supralitoral) hasta la zona que siempre está cubierta por el mar (submareal). En esta zona el grupo dominante son los peces, con una amplia representación en número de especies.

 También hemos de destacar la gran cantidad de organismos marinos de muy pequeño tamaño que están inmersos en las algas, que a modo de esponja, tapizan algunas zonas costeras de pequeña pendiente.

 


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